Abbas Beydoun
Traducción del árabe: Luz Gómez García
EL SOLDADO
Ahora voy a ser el soldado de mi vida. La sirvo como sirvo a mi bandera. El soldadito de mi vida soy, mi sola tarea es desfilar. Yo con mis zapatos lo haré. El viento en la cara. En mi pecho canta, avanzo. Se enciende mi sangre, me chorrea la existencia por la camisa, avanzo. Firmes las rodillas, llenas de secretos y de fuerza, avanzo. Pasos rotundos y prietos, imprimo mi corazón, imprimo mi alma, le doy un puntapié, avanzo. A cada paso encierro y libero una vida bajo mi pie, levanto y aplasto mi destino. Ahí está, el soldadito de mi vida, mi sola tarea es desfilar.
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UN ÁRBOL CON PINTA DE LEÑADOR
Un árbol calvo, le crece en la copa un pelo tieso medio de hombre, no hay esperanza de que le salgan ramas. De tal modo se ha adueñado de él una forma humana que casi tiene pinta de leñador, y con su cara de espantapájaros que se ríe de sí mismo hasta podríamos pedirle que cazara pájaros.
Le resultará difícil después de bailar al viento levantar las puntas y girar alborozado. Está medio cojo y tiene un aire rústico, como es de rigor en un árbol con pinta de leñador, y ha de soportar un montón de dolor para tenerse en pie.
Le crecerán cabezas en lugar de manos y una obligación desconocida le sacará el ceño. Sus raíces tirarán hacia las alturas y se volverá un gorrón, pero esta vez sabrá lo que es el dolor de cabeza y aprenderá a vivir contra su voluntad y boca abajo, contra su voluntad y con el viento en contra.
La tormenta lo hendirá y no dejará de hablar a su cresta para que no se duerma. Será madera para el rayo y comprenderá que tal es su segunda naturaleza.
Claro que no podremos imaginarnos los finales destartalados que le aguardan a un árbol calvo, pero le costará mantener el equilibrio, todo movimiento en este mundo será forzado y conllevará dolor. Comparado con un árbol, ahora es un demonio. No tendrá más vecino que un hoyo abandonado, pero a cambio aprenderá a jugar consigo mismo. Podrá odiar o temer sin ayuda de nadie. Le basta con contemplar la pinta de leñador que tiene y su planta de cojo. Ha entrado por error, y contra natura, en la condición humana.
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WISSENSCHAFTSKOLLEG
Basta con estar aquí para merecerlo todo.
Tu lengua y tu dinero no sirven, tu vida es de otro sitio, pero ven, extranjero, ven, todo lo mereces.
Nadie te preguntará cómo te llamas, una herida en el pecho seguro que significa mucho, una llave pequeña te dará todas estas puertas, no la mires perplejo como un ladrón, no es más que una llave pequeña. No tengas miedo de este poder, lo olvidarás pronto. La ventana te dará además el otoño y el lago, todo es tuyo, pero sabe que has de devolverlo. La belleza dura mucho después de que ya no la esperemos, los libros quedan mucho después de olvidarlos. Ven, extranjero, basta con estar aquí para merecerlo todo.
Abbas Beydoun nació en Tiro, una ciudad situada en la costa del sur de Líbano, en 1945. Estudió literatura árabe en la universidad de Beirut y estudios islámicos en La Sorbona (París). Se dedica a la escritura, la traducción y la crítica literaria. En 1982, cuando Israel invadió el Líbano, fue encarcelado por su vinculación con movimientos políticos de izquierda. Desde 1997 dirige la sección cultural del diario As-Safir, en la que presta especial atención a la literatura y a las artes pictóricas y visuales.
Es autor de una novela y de una docena de libros de poemas, entre los que destacan títulos como El poema de Tiro, Habitaciones, Crítica del dolor, Los hermanos de nuestro pesar o Tumbas de cristal.
En su poesía dibuja, con un lenguaje aparentemente sencillo y casi aséptico, imágenes que se desdoblan en múltiples significados y construyen un universo que a menudo roza el absurdo para revelar la complejidad de lo que, por cotidiano, llegamos a tomar por evidente.Enigmáticos personajes (los enfermos del corazón, los poetas, los errantes, los mutilados) se cruzan en ciudades reales e imaginarias para dar vida a un mundo común, marcado por la herida y el cuestionamiento. Emplea la prosa poética para enlazar versos de largo aliento en los que, con ironía y hondura, explora las grandes preguntas del ser humano: la identidad, la historia, la vida y la muerte. Una de sus preocupaciones recurrentes es el propio lenguaje y su misterio, la diversidad de los idiomas, lo que puede y no puede traducirse. A través de esa indagación en la palabra, las búsquedas del individuo se encuentran con lo colectivo en la pregunta sobre cómo es posible el encuentro y la relación con los otros: del deseo a la vecindad, de la guerra al arte.
La versión original en árabe de estos tres poemas puede leerse aquí. Forman parte de Un minuto de retraso sobre lo real, una compilación de sus libros Una temporada en Berlín, Puertas de Beirut y La muerte nos toma las medidas que ha sido recientemente publicada por la editorial Vaso Roto. Su traductora es Luz Gómez García, que en este blog ofrece otros muchos textos de este autor vertidos al español y otras informaciones y noticias sobre él.
Aquí pueden leerse algunos poemas de Beydoun directamente en árabe, y este enlace y este otro llevan a sendos vídeos en los que él mismo recita algunos de sus poemas. En esta página se recogen varios textos suyos traducidos al inglés por el poeta Khaled Mattawa.

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