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“My makhzen and me”: Celebración, protesta y un “seguro para la memoria” en el aniversario del Movimiento 20 de Febrero

Written by Laura Casielles Monday, 20 February 2012 15:22

El 20 de febrero cumple un año el movimiento ciudadano que, en Marruecos, sacó a miles de ciudadanos a las calles para protestar por los abusos y engaños de un Gobierno ante el que no estaban dispuestos a seguir callando. El cineasta Nadir Bouhmouch, originario de Casablanca pero residente en EEUU, unirse a las revueltas como mejor sabía: a través de un documental, “My makhzen and me” (“Mi Majzen y yo”), que retrata los acontecimientos de los últimos meses y sus consecuencias. Coincidiendo con este primer aniversario, su película se estrenará simultáneamente en varias ciudades de todo el mundo, en un signo a la vez de celebración y de una protesta que continúa. AISH ha charlado con él para ahondar en su mirada y en su empeño de dar testimonio de “la historia de un pueblo y su gobierno”. 

(En la página web del proyecto, toda la información sobre los lugares y horarios de las proyecciones del documental que tendrán lugar el 20 de febrero en una veintena de ciudades de diversos países. En España podrá verse en Madrid, Barcelona, Córdoba, Cádiz y Murcia).  

 

Según el trailer, tu película insta a los espectadores a “ayudar a devolver a Marruecos sus colores”: ¿cuáles le faltan?

Todos. Al Ministerio de Turismo de Marruecos le gusta usar el eslogan “Marruecos, un país de colores”. Así que rodé mi película en blanco y negro para simbolizar el hecho de que Marruecos no es ese lugar perfecto de fotografía que el Majzen proclama que es. 

Explicas en tu blog que ya habías planeado rodar una película sobre Marruecos meses antes de que las protestas comenzaran, en el verano de 2010. Pero cuando regresaste el año siguiente, la situación había cambiado. ¿Qué fue lo que te encontraste?

Cuando regresé el verano de 2011, casi podía sentir el cambio en el aire. Fue justo antes de que el rey anunciara la nueva Constitución. Se sentía la tensión en el aire, había policías en cada esquina. En las manifestaciones, la gente estaba desafiante. Nunca había visto algo así en Marruecos, la última vez que había visto esa actitud fue cuando tenía 14 años, delante de un hotel en Essaouira, cuando un hombre que gritaba contra el rey fue arrojado a la parte trasera de un camión de policía. Así que cuando me uní al desafío fue increíble, sentí que estaba formando parte de la Historia. 

A partir de esa experiencia, ¿cómo surgió la idea del documental?

La idea de un documental se me ocurrió antes de aterrizar en Marruecos, cuando vi lo que estaba pasando, no solo en Marruecos, sino también en Egipto, Túnez, Libia, etc., a través de YouTube. Sentí que tenía que coger una cámara y tomar imágenes de la Historia, imágenes que nadie más parecía estar tomando.

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¿Y qué hay del proceso de rodaje? ¿Cómo trabajabas? ¿Tuviste que enfrentarte a algún problema con las autoridades... o con el movimiento 20 de febrero? 

Tuve algunos problemas con las autoridades. Me siguieron dos veces, y me amenazaron una vez. Pero esto no es nada comparado con lo que enfrentan otros activistas. 
El proceso de rodaje dependía mucho de dónde estaba rodando. Si estaba seguro en el interior de un lugar seguro, como en las entrevistas, usaba un trípode, cámara HDV y micrófono. Si rodaba en un barrio pobre , donde suele haber poca policía, solía grabar sin trípode de modo que pudiera tener calidad de imagen y de sonido pero también mucha movilidad si llamaba la atención de alguien. En barrios de clase alta y zonas de negocios, nunca me bajaba del coche pero usaba una cámara HDV desde el coche. En las manifestaciones, los niveles de seguridad son altos, y me habrían arrestado si hubiera llevado el equipo que usaba en otras localizaciones. Tenía que deshacerme de todo: cámara HDV, micrófono, trípode, y desde luego ni hablar de contar con un equipo. En lugar de eso, opté por una GoPro. Es más pequeña que la palma de mi mano y graba en HD1080, así que era ideal para las manifestaciones, tan pequeña e irrompible. La parte mala es que la cámara no tiene pantalla, y tiene una calidad de sonido muy baja. Pero aun así, me permitía sumergirme realmente entre los manifestantes. Era un cámara, pero sobre todo era un manifestante. Mi película captura el desarrollo de los hechos desde la mirada de un manifestante, de un estudiante (de ahí el título). 

¿Qué se encontrará la gente cuando vaya a ver tu película? ¿Nos darías un pequeño avance, antes del estreno...?

Verán una película sobre una lucha, sobre las subidas y bajadas a las que se enfrenta el movimiento. Es también una historia sobre las condiciones que causaron la erupción de las protestas y la historia del movimiento. No quiero decir mucho más, ¡tendréis que ir a verlo!

El trailer dice que “esta es la historia de un pueblo y su gobierno”, algo que se sugiere desde el propio título. ¿Por qué escogiste este enfoque, y qué significa para ti?

Escogí este enfoque porque tras dos años en la escuela de cine he desarrollado un gusto por el cinéma verité. Es un estilo de rodaje de películas que surgió en Francia en la década de 1960 y que llama al cineasta a implicarse en el tema. Encuentro que esto lleva a películas más personales, más realistas, y, en consecuencia, más interesantes. Además, este tipo de cine encaja perfectamente en el espíritu de la Primavera Árabe, un movimiento de individuos que escogen empezar a cambiar su país empezando por ellos mismos. Juntos, estos individuos serán oídos, pero separados ni se les ve. Quería grabar esta película como uno de estos individuos, una pieza del total más amplio. Quería mostrar mis experiencias individuales y luego mostrar cómo se reflejan en cada rostro de la multitud. 

La película se proyectará, el 20 de febrero, en todo lugar en el que alguien se responsabilice de organizar una sesión de cine. ¿Por qué elegiste esta forma de distribución, y qué tal está funcionando? 

Escogí esta manera porque recientemente había visto un documental sin ánimo de lucro sobre Birmania que usaba este formato. De hecho, organicé una proyección de esta película en mi universidad e invité al director. La facilidad con que pude hacerlo me llevó a plantear lo mismo para mi propia película. Quería que fuese fácil para cualquiera transmitir mi mensaje en cualquier momento y lugar. No tengo dinero para financiar proyecciones a lo ancho del mundo, pero sí tengo (volviendo a la noción de los individuos) a otros activistas que podrían querer transmitir mi mensaje. Y eso es exactamente lo que han hecho. Tan pronto como lancé mi página web y la compartí a través de Twitter y Facebook, la gente empezó a mandarme correos proponiéndome organizar una proyección. Como resultado de eso, mi película se proyectará en al menos 15 ciudades de todo el mundo. También contacté a algunos activistas del movimiento 20 de Febrero, no solo en Marruecos, sino también en el extranjero, que han accedido a organizar proyecciones a su vez. En EEUU contacté a varias organizaciones de estudiantes árabes. 

Regresaste de EEUU cuando las protestas ya estaban en marcha: ese retorno a tu país es central en tu enfoque. Desde el extranjero, ¿cómo te sentías, al ver lo que estaba pasando? ¿Podías esperar algo así cuando te fuiste de Marruecos unos meses antes?

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Estaba emocionado, en cuanto escuché hablar del “Movimiento 20 de Febrero” quise saber más. Comencé a consultar regularmente Mamfakinch y acabé por abandonar mi teoría de que Twitter es inútil y hacerme una cuenta. A través de ella comencé a saber más y empecé a desarrollar mi idea  y mi plan. Fue completamente inesperado. Twitter era, por otro lado, mi único medio para unirme a las manifestaciones, extendiendo el mensaje online. 
 

Está filmado en blanco y negro y color, y también te ocupaste de la fotografía... podemos percibir una preocupación estética en tu película, más allá de su intención política. ¿Cómo te concebiste este aspecto de la película, y el equilibrio entre ambos?

Quería crear algo que fuera placentero para la mirada. Muchas veces, no tenía ocasión de encuadrar bien mis tomas porque estaba apurado o porque no podía tener todo el equipo necesario porque me habría hecho demasiado visible para las autoridades. Así que cuando tenía la oportunidad, normalmente en los barrios pobres en los que no hay policía, me tomaba el tiempo para planos más cuidados estéticamente. ¡Sin un valor estético, la película no tendría ningún reconocimiento!

¿Cómo acercarse a un proceso político como este desde el cine? ¿Es una forma de protesta, o un modo de documentar la Historia?

Ambos: es la Historia documentada por quien protesta. Sabía que la narrativa histórica del Majzén barrería al movimiento 20 de Febrero. Así que esta película es una suerte de póliza de seguro: mantendrá vivos los valores y nociones del movimiento ante el mundo de los medios de modo que haya siempre una alternativa a la propaganda. 

En tu web podemos ver a algunos de los protagonistas de tu película: personas del movimiento 20 de febrero. ¿Cómo fue trabajar con ellos en el documental mientras estaban inmersos en las protestas?

Fue fascinante. Estaba conociendo a la gente que había hecho historia, y sabía muy bien que era el único que estaba preservándola. La cuestión es que, de ahora en adelante, por más que se esfuerce el Majzen en concebir su propaganda e intentar engañarnos para que creamos su propia versión de la Historia marroquí, se le enfrentará al menos una película que cuenta que algunos se atrevieron a levantarse en el pasado, y que siempre será posible hacerlo de nuevo si nuestro Gobierno no nos representa o no nos satisface. Los activistas me dieron muchos elementos para comprender el funcionamiento interno del movimiento. 

¿Les has mostrado ya la película a estos activistas? ¿Cómo han reaccionado a tu visión?

Sí, lo he hecho. Todos la han elogiado. Parecían apreciar realmente la película, porque han estado trabajando activamente para poder proyectarla en ciudades de todo el país. 

La película se estrenará en el aniversario del comienzo de las movilizaciones: ¿celebración, o una nueva protesta?

Es al mismo tiempo una celebración y una protesta: ¡las protestas pueden ser celebraciones! En este caso, el movimiento 20 de Febrero protestará organizando un festival de una semana de duración que llevará el nombre de “Resistencia y alternativas”, y que celebra al movimiento. El festival termina con el aniversario, y se proyectará mi película varias veces a lo largo del día. Este año, el movimiento 20 de Febrero está poniendo el acento en el arte como método de resistencia. 

 

 

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